El deseo de la luna – Parte 3

 

Enviada por Lucita

Conseguí unos billetes de avión muy baratos para ir a Madrid a finales de febrero, iba a pasar un fin de semana. Llegaba el viernes a las 10 de la noche y volvía el domingo también a las 10 de la noche. Sería la primera vez que estaríamos dos días juntos y solos. No nos habíamos visto desde la noche del día de reyes, pero hablábamos por teléfono casi cada día, sobretodo porque él no dejaba pasar más de 1 día sin llamarme. Aún siendo esta la situación, yo sentía que se iba a su terreno, a su casa y no tenía claro qué me iba a encontrar.

Llego el día de irse a Madrid, coger el avión y descubrir qué pasaría. Le llamé justo antes de embarcar, el avión iba con retraso y llegaría a Madrid sobre las 12 de la noche. Él me dijo que no me preocupara, que cuando llegara estaría allí fuera la hora que fuera. Hecha un manojo de nervios, llegué a Madrid, recorrí los pasillos hasta la puerta de salida y allí estaba, esperándome con una sonrisa dulce, me abrazó y me besó suavemente.

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El deseo de la luna – Parte 2

Enviada por Lucita

3 años más tarde, él se marchó a vivir a Madrid por temas de trabajo, pero mantuvimos el contacto vía skype y teléfono. Por aquél entonces yo estaba viviendo con un chico, y Pablo cada vez que venía a visitar a sus padres, se pasaba a verme. Tomábamos algo en un bar , charlábamos de nuestras cosas, nuestras parejas, nos sonreíamos con cariño… Por mi parte, nada más allá que el coqueteo orgulloso de “mírame pero no toques”. Y eso me divertía, me gustaba ver que él se estaba liberando de esas cadenas que se impuso la primera noche que nos besamos y que ahora yo tenía el control de lo que podía o no pasar. Una noche, hablando con él por skype, él me dijo que se arrepentía de lo sucedido 4 años atrás a lo que yo le contesté que era una lástima, ya que perdió su oportunidad. Pero lejos de romper su contacto, Pablo siguió llamándome y visitándome, respetando por encima de todo, nuestra amistad.

La relación con el chico con el que yo vivía terminó un año más tarde. Nuevamente, fui yo la que rompió. Era fin de año, el 31 de diciembre del 2005, cuando hice las maletas y me marchó del piso. Esa noche fué difícil, pero estaba muy segura y convencida de lo que hacía. Dos días más tarde Pablo vino de Madrid y, como siempre, me llamó. Le conté lo sucedido y quedamos en vernos la noche del 6 de enero, yo tenía entradas para ir al teatro y no quería desperdiciarlas.

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El deseo de la luna – Parte 1

Enviada por Lucita

Me odiaba a mi misma por no poder quererle como él lo hacía, no entendía porqué no podía amarle. Era una gran persona y sabía nunca me haría daño. Pero no lo amaba.  Manu había sido me novio durante casi 2 años (de los 16 a los casi 18), con idas y vueltas, con peleas y reconciliaciones, y a través de cuál conocí a Pablo. Aún habiendo roto con Manu, yo seguía quedando con Pablo porqué éramos amigos, con él hablaba y compartíamos amores y desamores, confiábamos el uno en el otro y una noche durante una fiesta en casa de Manu, aún no sé muy bien porqué, nos besamos. Luís nos vio y entró en cólera. A mi me echó de su casa tras llamarme de todo menos bonita pues, según él, esa noche se había hecho ilusiones de que quizás yo volvería con él (aunque ya no estábamos juntos desde hacía meses y él ya estaba con otra chica, lo cuál me pareció una contradicción estúpida). Y a Pablo le soltó un sermón el contenido del cuál yo nunca conocí.

Fuera lo que fuera lo que le dijo, Pablo el día siguiente me dijo que él no sentía nada especial por mi. Me vino a buscar a casa en su coche. Esa noche era luna llena, una luna enorme y rojiza que ya presagiaba malas noticias. Cuando me soltó la frase de que yo para él era la exnovia de su mejor amigo y que no podía permitirse arriesgar su amistad con Manu le contesté que, en parte, lo entendía pero que como volviera a referirse a mi como “la exnovia de”, perdería mi respeto y mi amistad. Yo soy yo, no soy la ex de nadie.

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