Cartas entre diablos

Enviado por Lucita

Querido Arkham,

Tu siempre has vivido obsesionado por la pasión, por vivir intensamente cualquier sonrisa, caricia o palabra. Has disfrutado de los placeres humanos, los has saboreado en tu boca y en tus dedos, has agotado cada aliento que has encontrado y te has apoderado de sus almas. Eres un diablo de fuego icontrolado, que nunca se sacia y que no tiene intención alguna de deternerse hasta que le reviente el corazón. Pero eres infeliz y sé que tu vida es una frustración contínua. Conmigo no es necesario que disimules.

Te observo desde mi frío palacio, el que yo misma construí hace años en la cara oculta de la Luna, lejos de lo terrenal, lejos de ti. Desde mi soledad y silencio, mi racionalidad y mi retiro, veo tus esfuerzos por integrarte en este mundo terrenal, adivino tus pensamientos y lamento tus constantes esfuerzos en vano por parecer uno de ellos. Yo soy un diablo de hielo, incapaz de dejarme llevar por la pasión y el desvarío humano. Siempre me has dicho que tengo miedo y por eso me encierro y no dejo que nadie entre en mi corazón.

Quizás tengas razón. Pero mi miedo no es, ni por asomo, mayor que el que tú tienes.

Pero dime, ¿puede un diablo amar a otro?

Cuando descubras la respuesta, envíamela por carta. Pues lo escrito en tinta, perdurará más allá que tu y que yo, y así es como debe ser.

Lucita

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You don’t own me

Enviado por

Si tiene que poseerme alguien prefiero mil veces que lo haga un espíritu maligno con hambre de destrucción a que lo hagas tú, no por la posesión en sí, que a los demonios es complicado resistirse, sino porque a lo mejor si deseas tenerme me descuido y lo consigues, pero en el momento en que te pertenezca ya me habrás perdido.
Se tienen cosas, pero las personas no somos objetos.
El amor no es eso.

No tengo miedo a quererte, pero sí lo tengo a que no sepas hacerlo, a que caigas en la trampa de creer que querer es hacer nudos, a que sientas mi necesidad de ser libre como una amenaza a tu seguridad, a que no puedas entender que puedo estar contigo todo el tiempo sin estar siempre a tu lado.

Me noto últimamente distante, escéptico quizá, pero es que miro esto del amor y no lo veo: tengo la sensación de que hay algo que se nos está escapando.

Cuando no entiendo las reglas del juego prefiero mirar cómo le va la partida al resto, y en esas estoy: mirando a uno y otro lado, con un reglamento de cien páginas delante y sin ganas de leer.