Recuerdos felices

Enviado por CorazónTocado

Qué fácil es hacer feliz a cierta gente. Me incluyo en este grupo. Solo un par de palabras, o con una sola, me llenaría de felicidad en este momento. Seguramente a muchos os pase igual que a mí. Unas simples palabras de esa persona nos arreglarían estos días tan aciagos que nos toca vivir últimamente. Las horas que se nos hacen días, se volverían segundos en cuanto nos dijeran esas palabras.

Me refiero a un simple “Quédate”. Qué bonito tiene que ser que te digan eso cuando te estas yendo calle abajo pero te mueres porque te paren, porque por mucho daño que te hallan hecho quieres volver con esa persona. Nos llenaría de felicidad el alma. Por eso te lo digo a ti.

“Quédate porque te quiero, porque no quiero que te vayas, porque no quiero echarte de menos. Quédate porque quiero más momentos especiales contigo, solo junto a ti. Quédate a mi lado, abrazándome hasta que caigamos desfallecidos. Quédate y bésame con esos labios que me han llevado a mundos inexplorados que solo puedo y quiero visitar contigo. Simplemente quédate y cógeme de la mano para no soltarme nunca porque sin ti me siento vacío y en soledad. Quédate porque sin ti no soy mi mejor versión. Quédate porque te necesito. Quédate porque quiero abrazarte por las noches, especialmente esas que tengas miedo o pesadillas porque sabes que te tranquilizo y te calmo. Quédate y dejame darte los buenos días mientras te abrazo por detrás y te doy besos por el cuello. Quédate y tengamos una cena como aquella, en la que con las miradas nos devorábamos, en la que jugabamos a esos juegos que tanto nos gustan.

O un simple te hecho echo de menos. Echo de menos tus caricias y el tacto de tu piel sobre la mía. Echo de menos todos esos momentos mágicos que vivimos, en los que nos sentíamos tan felices. Echo de menos esas conversaciones que no tenían fin, en las reíamos y te decía cualquier tontada para picarte y sacarte de tus casillas. Te gustaba y no paraba de hacerlo. Me imaginaba tu sonrisa y no quería otra cosa que mantenerla. Echo de menos aquellas tardes en las que tomábamos un café, en las que no importaban las vistas sino sólo nosotros dos. Echo de menos que me dieras cosas sin yo pedírtelas, desde un abrazo o hasta el detalle más pequeño me llenabas el corazón de “lana”. Echo de menos ver esos ojos brillantes mirándome como si no hubiera nada más sobre la faz de la tierra. Ese brillo del que sabía que yo era el culpable. Echo de menos tus mensajes de buenos días, pero más los de buenas noches, en los que cerraba los ojos y te volvía a ver a pesar de la distancia. Echo de menos tus frases poéticas sacadas de la nada. Echo de menos cuando me llevabas a tus sitios secretos, concretamente a ese tan especial para ti. Echo de menos no tener más oportunidades de rememorar aquella noche en el asiento del coche, durante una tormenta en la que la lluvia no cesaba. Echo de menos esas llamadas que te hacía a las tantas de la madrugaba cuando yo llegaba de fiesta. Daba igual mi estado, el frio aue hiciese o lo dormida que estarías. Echo de menos cuando me pedías que te despertara de madrugada para que no te durmieses. Por mucho que me gustase dormir, me encantaba despertarme para hablar contigo. Te echo de menos.”

Te preguntaras porque digo esto ahora. Sí, a ti. Sé que lo leerás. La razón es porque ayer y por primera vez desde hace casi dos meses, leí unas palabras tuyas sin preguntarme si eran mentira porque eran totalmente sinceras. Leí unas palabras que salieron de una parte de ti que todavía tengo y llevo a todas partes. Me hubiera gustado un abrazo tuyo después de leerlas, uno de esos fuertes que das. Mientras lo leía no pude evitar que me empezasen a llorar los ojos soltando alguna que otra lágrima. Curiosamente fuiste la causante de la última lagrimilla antes de dormirme y de la primera al despertarme. Pero fueron bien distintas. No tenía pensado escribir esto hoy, pero fue leer tus palabras y los buenos recuerdos me invadieron por completo provocándome esos “quédate” y “te echo de menos”. Son totalmente sinceros, lo sé, y tú también lo sabes. Empece a escribir inconscientemente recordando todo lo bueno que hubo y cuando me quise dar cuenta no podía parar. No sé qué reacción tendrás al leerlo. Podrías soltar una lágrima por esos recuerdos perdidos en el pasado, o soltar una sonrisilla al recordarlos. Quizás ambas a la vez. A mí me estaba pasando, sonrisas y lágrimas. Pero quiero que sepas que no es que quiera volver, a pesar de que haya ciertas partes de mi interior que tienen muchos momentos de flaqueza por ti, incluso dañados y partidos. Es difícil renunciar a algo que en verdad quieres tener a tu lado.

Y he aquí las contradicciones del hombre. Contradicciones que ocurren porque siente con el corazón, piensa con la cabeza pero escribe con ambos.

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Recuerdos

Enviado por skpenocturno

 

Trato de recordarte y no puedo.

Aunque siempre estás presente en mi mente.

Entonces, ¿qué es esto? ¿Qué es lo que recuerdo?

Esa esencia perenne y sencilla que me complica.

Nunca te vas, nunca te fuiste y nunca lo harás.

Pero la verdad es que ya no me quedan memorias o fuerzas.

Los detalles se me perdieron.

Solo me queda un rostro, un mar de cabellos, un par de manos, un cuerpo.

Un recuerdo del silencio y del calor que supuestamente me daban tus besos.

Una alegría que ya no está.

Conjeturas de colores y relámpagos fugaces en mis sueños.

Un suspiro al despertar y una maldición al cielo.

Entonces, ¿quién eras? ¿Qué te gustaba?

¿Acaso había un momento del día para ti?

¿Acaso había un momento del día para mi?

Eras tan inocente, tan incorrupta.

Llegué a moldearte y a crearte a mi semejanza.

No recuerdo de qué te gustaba hablar.

No recuerdo qué te gustaba hacer.

Aunque sé que todo está ahí. Todo lo mantengo. Pero lo bloqueé y ya no recuerdo.

En aquellos tiempos, no había necesidad de guardar memorias, todo estaba presente, todo era perfecto.

No había momento del día para ti ni para mi, porque estábamos ocupados siendo uno.

Y ahora he vuelto a ser ese yo antes de ti.

Aquel ser incompleto, aquel ser sin tus recuerdos.